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Seguridad e Higiene en la Industria Alimentaria

La industria alimentaria es el sector en el que probablemente se tenga que seguir un protocolo de control exhaustivo. No en vano, que se realice un adecuado control de todo el proceso en la manipulación alimentaria incide en que no haya problemas de salud pública, ¡y eso es mucho decir!

Por eso, uno de los puntos clave en este sector es la seguridad alimentaria. Es decir, del protocolo en la manipulación, almacenamiento y transporte de alimentos seguros, nutritivos e inocuos.

¿Qué es la Seguridad Alimentaria?

La Seguridad Alimentaria es el proceso para la adquisición o accesibilidad de alimentos que sean seguros y nutritivos.  Se trata de un proceso complejo, constituido por numerosas fases, desde la obtención del alimento a su producción, transformación, almacenamiento y distribución final al consumidor.

Dentro de este proceso, intervienen numerosos agentes. Por un lado, las empresas del sector alimentario, desde productores de alimentos a supermercados y todos los negocios vinculados a la hostelería. Por otro lado, los organismos públicos, como las respectivas consejerías de sanidad, tienen que controlar que todos los procesos se siguen a rajatabla.

Factores para cumplir con la Seguridad Alimentaria

Para poder garantizar la inocuidad de los alimentos, hay que pensar en los diferentes factores  que garanticen la seguridad de los alimentos. Diversos aspectos  fundamentales para poder cumplir estos requisitos.

Control de la Materia Prima

En el proceso alimentario, todo comienza por el propio producto. Si el producto no está en buenas condiciones, el resto de procesos no tienen ningún sentido.

Por ejemplo, cuando se habla de productos de origen animal, el paso previo reside en que los propios animales hayan pasado por todos los controles veterinarios pertinentes. En el caso de los vegetales y hortalizas, durante su cultivo se han tenido que utilizar desinfectantes autorizados.

Además, desde el punto de vista del consumo, cabe recordar que todos los alimentos tienen un “ciclo de vida” y hay que respetarlo. Esto está especialmente indicado a la hora de hablar de la fecha de caducidad de los alimentos.

Limpieza e Higiene

Hablamos del pilar fundamental para poder cumplir con la seguridad alimentaria. Todo aquello que implique la manipulación de alimentos tiene que seguir un estricto control de limpieza e higiene.

Por ejemplo, dentro del sector primario hay que hacer especial hincapié en todos los medios de producción de los alimentos, desde la maquinaria a las herramientas de despiece que utilizan los operarios, así como las superficies de corte y colocación de los alimentos.

La limpieza en la ropa de trabajo también es fundamental, para lo cual hay que contar con vestuarios perfectamente adaptados. De hecho, contamos con una amplia experiencia en la fabricación de taquillas metálicas para empresas, como las dedicadas al sector de la alimentación.

En el caso de la hostelería, la higiene en cocina es primordial. La superficie de trabajo tiene que ser limpiada con frecuencia, sobre todo evitando la mezcla de ciertos alimentos.

Alimentos Crudos y su Separación

Los alimentos crudos pueden contener microorganismos realmente nocivos para la salud. Por eso, es necesario vigilarlos y que no puedan ser los causantes de la denominada contaminación cruzada. Los alimentos que, en este sentido, pueden ser más peligrosos, con la carne, el pollo o el pescado.

Así, la principal preocupación no es solo que podamos eliminar estas bacterias nocivas, sino que no las transfiera a otros alimentos que van a ser distribuidos directamente al consumidor.

Por ejemplo, en la restauración o en el propio hogar, es fundamental separar los alimentos cocinados de los que están crudos, a la hora de ser refrigerados, en recipientes e incluso en compartimentos distintos.

De nuevo, hay que incidir en la limpieza y en las herramientas y utensilios para trabajar con estos alimentos. Tienen que estar limpios o, en su defecto, utilizar distintos para cada alimento, incluyendo las tablas de cortar.

La Temperatura Segura de los Alimentos

Si anteriormente hablábamos de los microorganismos, ahora nos toca hacer sobre la forma de evitar que se reproduzcan. Para ello, hay que hacer hincapié en la temperatura adecuada de conservación de los alimentos, la temperatura idónea para evitar la aparición de gérmenes.

Por desgracia, los gérmenes se pueden producir en unas temperaturas bastante habituales y, por si fuera poco, en un amplio rango. Tal es así que la temperatura de riesgo alimentario se sitúa entre los 5ºC y los 65ºC. En este aspecto, conviene recordar que la comida no debe de estar a temperatura ambiente más de 2 horas para evitar la reproducción de bacterias.

Debido a ello, la congelación es el mejor método para conservar los alimentos, puesto que en ese proceso se eliminan las bacterias. De la misma forma, hay que incidir en la cocción de los alimentos para superar ese límite de 65ºC.

También es necesario que se calienten esos alimentos que ya han sido previamente cocinados por encima de ese límite, ya que desde se cocinaron podrían haberse contaminado.

En resumen, ya puedes comprobar que la seguridad alimentaria comprende diversos pasos en los que realizar un riguroso control. Algo normal, teniendo en cuenta las consecuencias de que se consuman alimentos en un estado deficiente.

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